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ANP > Noticias > Data & Society publica informe acerca de la manipulación de los medios y la desinformación online 17 / 05 / 2017

Data & Society publica informe acerca de la manipulación de los medios y la desinformación online

(Ilustración de Jim Cook - Data & Society)



Desde el instituto norteamericano fundado por la académica e investigadora Danah Boyd, Data And Society, han identificado diversos grupos caracterizados por manipular tanto a los medios como a la opinión pública. Sus métodos se basan en la propagación de desinformación y noticias falsas. Estas comunidades suelen provenir del movimiento “alt-right”, discurso que promueve una ideología centrada en la misoginia y el racismo. Su origen y proliferación se encuentra en Estados Unidos, y su agenda se basa en el uso de un lenguaje que promociona el odio y la antipatía.

Link al informe

Entre los grupos que utilizan estas estrategias, se encuentran:

Los “trolls” de internet: El término “troll” nació dentro del ecosistema virtual de internet. Se trata de individuos que deliberadamente incitan respuestas emocionales en la audiencia. Las herramientas que emplean se basan en el shock provocado por el uso de lenguaje ofensivo en los espectadores. Sus fines van desde el acoso hasta arruinar la reputación de una persona. Gracias a la ambigüedad con la que se expresan –sin que un internauta común y corriente pueda identificar si se trata de un “troll” o de un usuario normal–, generan desinformación entre el público.

Los “gamergaters”: La politización de diversos movimientos cohesionados en grupos amantes de videojuegos –“gamers” en inglés–, es un fenómeno que ha cobrado fuerza en Norteamérica. Sus integrantes se autoidentifican como seres exentos de los beneficios que la clase privilegiada posee, tanto en temas de amor, trabajo y dinero; esto, a pesar de provenir del mismo contexto que los individuos que ellos sienten como afortunados. Generalmente se trata de hombres que dirigen sus ataques a mujeres pertenecientes a movimientos feministas. A este último grupo lo culpan de oprimir la cultura “geek”, a la que los “gamers” pertenecen. Sus métodos se basan en el uso de herramientas virtuales en el acoso grupal de sus víctimas y en la colaboración intergrupal para lograr sus metas ideológicas.

Grupos de odio e ideólogos: En Estados Unidos han cobrado fuerza grupos de supremacistas y nacionalistas blancos que han visto en la web una plataforma donde poder reclutar nuevos miembros. Se caracterizan por la idealización de un pasado grandioso, rechazo a la heterogeneidad, además de un culto a la masculinidad y la tecnología; todo esto pertenece al “alt-right”, denominación que hace referencia a la extrema derecha norteamericana. El término surgió de Richard Spencer, uno de los líderes detrás del think-tank conservador National Policy Institute. Gracias a este neologismo, los grupos de nacionalistas y supremacistas pudieron naturalizar en la ciudadanía un discurso que antes era rechazado.

Teóricos conspirativos: La web se ha transformado en un campo fértil para las teorías de conspiración. Directores amateurs pueden realizar montajes y videos que se ajustan a sus teorías de la realidad. Usuarios de foros en páginas como Reddit y 4chan funcionan como amplificadores de estos mensajes que generalmente tienen un trasfondo ideológico que se opone a los medios de comunicación social.

Líderes de opinión y políticos: De todos los grupos descritos surgen líderes de opinión que buscan las maneras más eficientes para amplificar su mensaje. Para lograr este objetivo manipulan a los medios de comunicación social. Los personajes que llegan a la esfera pública de esta manera poseen grandes conocimientos en informática y tecnología, herramientas que les permiten manejar a los medios según su voluntad.

En el caso de los políticos, el ejemplo más emblemático se dio en la elección presidencial estadounidense de 2016. El candidato republicano y hoy mandatario del país norteamericano, Donald Trump, divulgó diversas teorías conspirativas, las que fueron amplificadas por diversos políticos del bando. Los medios dieron cobertura a estas ideas gracias a la figura mediática construida por el mismo Trump.

Los lugares utilizados por estos actores a nivel online se centran en sitios web, foros, blogs y redes sociales, . Estas últimas son clave en la manipulación de los medios; no solo permiten reunir a individuos con las mismas ideas basadas en el odio y la antipatía, sino que proporcionan un formato donde pueden compartir información que sería inaceptable de dar a conocer en contextos cotidianos.


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Las motivaciones detrás de los manipuladores de medios de comunicación

Entre las prácticas que entran en la “manipulación de medios”, se encuentran personas que hacen circular contenido que divulga su manera de ver el mundo; para llegar a audiencias mayores, es esencial el uso de los medios de comunicación. Este fenómeno suele conocerse como “propaganda”. Existen individuos que propagan noticias falsas con el fin de ganar dinero; “trolls” que generan caos por mera entretención; políticos que buscan promover visiones de mundo concretas; grupos que crean desinformación para afectar la opinión pública. Todos ellos suelen verse influenciados por diversos factores, entre los que resaltan la ideología, el poder y el dinero.

Las técnicas usadas para llegar a estos fines se basan en la explotación de vulnerabilidades en los medios que permiten amplificar los mensajes que estos actores buscan propagar. Entre ellas se pueden encontrar:

Cultura participativa: Páginas como el foro virtual 4chan son espacios donde existen barreras de entrada bajas para los nuevos usuarios. Los visitantes pueden compartir contenido de manera fácil -subir imágenes es un requisito en cada post–, el que es revisado por otros usuarios más antiguos. Esta práctica genera un sentido de pertenencia y participación a una subcultura con normas propias.

Redes, memes y bots: El entorno virtual permite que los miembros de diversas comunidades se organicen de manera rápida y eficiente, según sean las necesidades que se buscan cubrir. En el caso de los memes, definidos por el académico de la Universidad de Jerusalem, Limor Shifman, como  “información cultural que es transmitida de persona en persona hasta transformarse en un fenómenos social compartido”. En la web esto se da a través de la difusión de contenido visual que es replicado y proliferado en internet al mismo tiempo que es alterado por usuarios anónimos. Los bots –piezas de software que interactúan con usuarios y crean contenido en medios sociales–, generalmente se utilizan con razones políticas. Inflar el número de seguidores y esparcir propaganda de manera de influenciar de manera sutil la opinión pública son ejemplos de aquello.

 

La vulnerabilidad de los medios de comunicación

La amplificación de los mensajes provenientes de movimientos “alt-right” se ha logrado en gran medida gracias a los medios de comunicación, los que han dejado en evidencia sus vulnerabilidades al ser víctima de manipulación. Aquello ocurrió gracias a la sinergia generada por factores como la baja confianza de la ciudadanía en los medios, el auge del sensacionalismo y la ausencia de recursos para generar “fact-cheking” y periodismo de investigación.

Consecuencias:

Las noticias falsas o “fake news” se refieren a un amplio rango de desinformación que circula tanto online como en los medios tradicionales. El término se politizó gracias a Donald Trump, quien lo usó para desacreditar información de trasfondo verídico. En términos generales, la propagación de noticias falsas ha tenido un efecto negativo en la manera de consumir noticias por parte del público.

Hay sitios web creados explícitamente para confundir a la gente, gracias a la publicación de información falsa que estos hacen. Su apariencia asimila a los sitios de noticias reconocidos, a veces hasta llegar suplantar su identidad. Otros portales que solo buscan clicks, crean titulares sensacionalistas que distorsionan la realidad para atraer al público.

Para académicos y expertos en el área, el debate en torno a la mejor manera de afrontar este problema aún no está zanjado. Algunos creen que tanto Google como Facebook deben tomar un rol activo en el asunto; otros piensan que la solución pasa por educar a la ciudadanía en el tema.