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ANP > Noticias > Manuel Espinoza: “Lo que siempre digo es que hay que llevar el oficio en la sangre” 16 / 03 / 2018

Manuel Espinoza: “Lo que siempre digo es que hay que llevar el oficio en la sangre”

Con 26 años como fotógrafo del diario La Prensa, Manuel Espinoza es el reportero gráfico con mayor trayectoria en el medio de Curicó. En esta entrevista —entre otras cosas—, cuenta cómo ha cambiado su trabajo desde sus inicios hasta la actualidad. 

¿Cómo llegó a la fotografía?

Mi papa era fotógrafo, fotógrafo de población, ese que andaba tomando foto en bautizo, en matrimonio. A los 16 llegué a un estudio fotográfico que se llamaba “Estudio Arévalo”. Ahí entré a trabajar al laboratorio. Me gustaba mucho revelar las fotos. Y de chico yo salía a acompañar a mi papá a trabajar. De a poco me empezó a gustar y a gustar y terminé en la fotografía.

¿Cómo ha cambiado el oficio del reportero gráfico con el tiempo?

Ha cambiado mucho el sistema con lo que era antes con lo que es ahora. Antes era más compañerismo, se sentía más como una familia. En esos años las fotografías se tenían que revelar, hacer la foto y entregarla. Ahora, con todos los adelantos de las fotos digitales es más rápido.

Antes los medios escritos y de radio trabajaban con handy para cubrir todos los accidentes y hechos. Uno andaba escaneando todas las frecuencias, carabineros, ambulancias, bomberos. Se cubría todo lo que era accidentes, incendios; todo lo policial. Al pasar los años fue cambiando y cambiando hasta que se pasó al teléfono y ya no se cubría tanto los accidentes “rojos”. Ahora en la mayoría de los diarios no se cubre la crónica roja, entonces se fue limitando bastante el sistema del handy.

Antes la familia de uno tenía que escuchar toda la noche el ruido del handy.  Uno como reportero gráfico lo lleva en la sangre, pero la familia tenía que escuchar todo. Entonces muchas veces en la noche llegaban los chicos míos con mi señora y me decían “oye oye, está pasando algo, hay un accidente en tal parte”, entonces la familia también estaba incluida en la parte del trabajo.

¿Cuáles son sus temas preferidos?

Siempre me ha gustado más la parte policial. Uno está en todas, a veces uno anda tenso y en otras relajado. Eso es lo bonito, siempre andar buscando la noticia. Todos los días uno busca la foto para la portada, la mejor foto. Y antes era eso, estar al minuto ahí en el hecho. Éramos una familia todos los medios y nos comunicábamos. Teníamos unas claves, por ejemplo yo era el 5-0-0, y me decían “oye 5-0-0 hay un accidente en tal parte, vamos, te espero”, y salíamos todos juntos. Y llegábamos y nos cubríamos y dábamos la noticia, compartíamos los datos, entonces era bonito.

Ahora es un poco más apagado; cada uno busca su noticia nomás. Es distinto, porque salió una ley que los diarios no salir con portadas “rojas”. Solo podemos mostrar un vehículo dañado, no mostrar el cuerpo. Ha cambiado harto el sistema de lo que son los medios.

¿Cómo es su día laboral?

En los diarios de regiones, el reportero gráfico cubre todo, desde accidentes a conferencias de prensa. En el día nos ocupamos de un asesinato, una conferencia de prensa… A veces en medio de un evento tenemos que salir a cubrir un incendio o algo importante que nos hace salir de lo que estábamos cubriendo y partir a lo otro. Entonces todo el día estamos en distintas áreas de las noticias. No somos como en otros diarios que hay gráfico policial, para notas, para suplementos. Acá nosotros cubrimos todo, estamos todo el día haciendo distintas cosas.

¿Hay días lentos?

Hay días que son muertos. Acá en Curicó tenemos el dicho “está tan lento que pronto va a pasar algo grande” y ha pasado eso, que hay dos, tres días que no pasa nada y de repente queda la tendalada. Aquí en las noches, por ejemplo, pasan accidentes grandes en la carretera. Antes todos los días en la carretera había accidentes. Pero ahora con la doble vía eso cambió.

¿Cuáles historias recuerda particularmente?

Hay un accidente que recuerdo, que pasó por allá por 2012. Un día estuvimos conversando con una niña, era candidata a reina en Curicó, en la fiesta de la vendimia. Tuvimos un encuentro bien amistoso y después como a las 21 horas de ese mismo día, camino a la costa, chocó con un camión y murió.

Uno en pueblo chico se conoce casi todo y cuando hay un accidente uno lo primero que dice es ¿quién será? Y uno a veces llega y dice “es tal persona”.

¿Qué consejos les daría a los más jóvenes?

A veces llegan jóvenes con la mira de ser un gráfico de un medio. Lo que siempre les digo es que hay que llevar el oficio en la sangre, porque este trabajo es como el trabajo de los carabineros, de los bomberos: todos los días y todas las noches hay que estar pendiente de lo que es el trabajo, y gustarle. Ahora que los chiquillos saben que uno toma una foto y la sube al computador y le hace un click y está listo, pero antiguamente lo que era bonito era que tenías que llegar a revelar la foto, era con más pasión, ahora es llegar a un computador y listo. Por eso le digo a los chiquillos “te tiene que gustar”, tienen que llevarlo en la sangre. Al final todos los días se aprende algo distinto. Y tener harto corazón, porque a veces uno llega a noticias que realmente son fuertes.